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El Jilguero Donna Tartt

“El jilguero”…El regreso de Donna Tartt

Hace algunos años, cuando se editó, “El secreto” precedido de un halo de insólito misterio y extraordinarias expectativas, todo el mundo en el mundillo editorial tuvo l a impresión de que estábamos ante una escritora que marcaría una época. Ahora, casi 20 años después, el hilo de misterio que rodea a Donna Tartt sigue resultando estimulante, pero, quizá, tan altas expectativas no hayan sido completamente satisfechas.

Tengo opiniones encontradas respecto a El Jilguero, al igual que las tuve respecto a “El secreto”. Por un lado, reconozco el mérito de su planteamiento, ambicioso, de literatura trascendente y ambiciosa. El dominio intelectual de su autora y su esfuerzo por construir situaciones y personajes ambiciosos, que huyan del tópico y buceén en las complejidades de la naturaleza humana.

El argumento de El jilguero, ya ha dejado de ser un misterio:
Como punto de arranque nos adentramos en una habitación de hotel en Ámsterdam, donde Theo Decker lleva más de una semana encerrado. Pese a su juventud, su historia es compleja y arranca 10 años antes cuando una mañana cuakquiera, Theo (entonces Theodore) y su madre se refugian de una tormenta en el museo Metropolitan de Nueva York. Esta casualidad trastocará para siempre sus vidas. Constituyendo el eje fundamental del argumento (el caprichoso destino) y el punto de partida de una historia compleja e intrigante que, a mi juicio, no termina de resultar redonda: Dejando a un lado sus 1.500 páginas de extensión, la novela no ha dejado de resultarme un punto premeditada, aunque, es cierto, que el ritmo del arranque y la trascendencia de una reflexión con la que todo ser humano puede empatizar:

«Me habrían ido mejor las cosas si ella hubiera vivido. Pero murió cuando yo todavía era un niño; y aunque todo lo que me ha sucedido desde entonces es mi culpa, al perder a mi madre perdí de vista cualquier punto de referencia que podría haberme conducido a un lugar más feliz, una vida más plena o agradable.»

Como punto de partida y argumento de peso, no creo que pueda reprochársele nada a esta reflexión, sin embargo, a partir de esa premisa la autora construye una biografía que en algunos puntos roza el cliché. Es ese exceso el que, a mi juicio, lastra la novela y le impide convertirse en una obra mayúscula y redonda. Sobre todo porque, hacia el segundo tercio, uno a veces tiene la sensación de que el argumento se alarga de forma artificiosa.

Sin embargo también existen virtudes notables. Para empezar Donna Tartt es una escritora enigmática. Y se nota. Es alguien que ha bebido la literatura y experimentado con sus posibilidades conceptuales. Y se nota. Es ambiciosa y culta y un punto distante. Alguien que ama la literatura, sin duda y todo ello se refleja en un estilo personal, elevado, interesante y, a ratos, brillante.

He hablado de la novela con un par de personas y ambas coinciden en que, de algún modo, Donna Tartt ha hecho un esfuerzo por elevar el Thriller argumental, en un ejercicio, en cierta medida parecido al que Paul Auster introdujo en sus primeras (y mucho más brillantes) novelas.

En cualquier caso, recomiendo El jilguero y creo que se encuentra entre los títulos más interesantes del año.Un libro imprescindible, por diversas razones, y una autora que, si en futuras novelas logra abstraerse de la necesidad preliminar de resultar brillante, estará en el camino de convertirse una escritora magnífica.

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Cursum Perficio. Lo que era el amor

Esta novela arranca con una cita de Truman Capote
“Bueno, ¿Qué opinas?…_Pero era una pregunta que llevaba implícita la respuesta_ ¿Qué crees que será de nosotros?_
Supongo que cuando encuentras lo que siempre has deseado eso no es el principio de un comienzo, es el principio del fin”.

Y está construida bajo una doble premisa: La del amor como un sentimiento sublime y efímero, que desbanca el tiempo y puede trastocar para siempre una vida. Y la de la fragilidad de la vida y el caprichoso destino, que se manifiesta en las dos historias argumentales que se cruzan. Una pura y trémula, la otra violenta.

Es cierto que quizá haya cierta ingenuidad en ese concepto, pero el estilo, directo y honesto de la narración me recordaba algunos pasajes de Las vírgenes Suicidas (la genial novela de Jeffrey Eugenides)

La novela está partida en dos argumentos diferenciados. De un lado el crimen, que sirve de hilo argumental al arranque y desenlace del relato, y su investigación, que nos permite sumergirnos con crudeza en personajes descorazonadoramente humanos, ambiciosos y miserables. De otra, la relación entre un adolescente con cierto trastorno neurológico y la chica de la que se enamora.

Lo mejor que puedo decir de esta novela ( y también lo peor) es que resulta radicalmente corta. Por alguna razón parece como si su autora (a la que no conocía antes, pero seguiré la pista)  se precipitase hacia el desenlace. Personalmente en algún momento hubiera agradecido más detalles, más historia, más tempo narrativo, pero eso no impide que reconozca que la narración consiguió abrumarme. Hay algo en ella genuinamente honesto y sincero y está escrita con una prosa poderosa que, sin embargo, se muestra sencilla. Un estilo que maneja la frase corta y consigue transmitir sentimientos y escenas con precisión.
“El sol se escapaba entre las nubes y yo sudaba. Ella siempre sonreía. Caminábamos juntos por el camino de grava hasta la esquina y allí nos deteníamos. Era el momento en que los cuerpos ni siquiera son conscientes que un día claudican. Cada segundo me preguntaba si podía besarla. Ella hablaba con sus ojos grandes y sinceros. A veces sentía que podía desplomarme.”

Las cosas más importantes son las más difíciles de contar. Y esta novela te empapa y te sacude para devolverte a aquellos años confusos, emocionantes y aquellas noches tibias de las que nunca ha estado a la altura el resto de nuestra vida.
Y me ha hecho sentir nostalgia del papel y deseo de tocarla con mis manos (lo digo porque sólo he localizado la versión digital, editada por Literaturas Com Libros)

Cursum Perficio me parece una de las novelas más recomendables y prometedoras que he leído en los últimos tiempos. Es tierna y dura, emocionante y hermosa. Incluso en su salto final. Una novela corta, que no termina con la última página.