Irene R. Aseijas

Cursum Perficio. Lo que era el amor

Esta novela arranca con una cita de Truman Capote
“Bueno, ¿Qué opinas?…_Pero era una pregunta que llevaba implícita la respuesta_ ¿Qué crees que será de nosotros?_
Supongo que cuando encuentras lo que siempre has deseado eso no es el principio de un comienzo, es el principio del fin”.

Y está construida bajo una doble premisa: La del amor como un sentimiento sublime y efímero, que desbanca el tiempo y puede trastocar para siempre una vida. Y la de la fragilidad de la vida y el caprichoso destino, que se manifiesta en las dos historias argumentales que se cruzan. Una pura y trémula, la otra violenta.

Es cierto que quizá haya cierta ingenuidad en ese concepto, pero el estilo, directo y honesto de la narración me recordaba algunos pasajes de Las vírgenes Suicidas (la genial novela de Jeffrey Eugenides)

La novela está partida en dos argumentos diferenciados. De un lado el crimen, que sirve de hilo argumental al arranque y desenlace del relato, y su investigación, que nos permite sumergirnos con crudeza en personajes descorazonadoramente humanos, ambiciosos y miserables. De otra, la relación entre un adolescente con cierto trastorno neurológico y la chica de la que se enamora.

Lo mejor que puedo decir de esta novela ( y también lo peor) es que resulta radicalmente corta. Por alguna razón parece como si su autora (a la que no conocía antes, pero seguiré la pista)  se precipitase hacia el desenlace. Personalmente en algún momento hubiera agradecido más detalles, más historia, más tempo narrativo, pero eso no impide que reconozca que la narración consiguió abrumarme. Hay algo en ella genuinamente honesto y sincero y está escrita con una prosa poderosa que, sin embargo, se muestra sencilla. Un estilo que maneja la frase corta y consigue transmitir sentimientos y escenas con precisión.
“El sol se escapaba entre las nubes y yo sudaba. Ella siempre sonreía. Caminábamos juntos por el camino de grava hasta la esquina y allí nos deteníamos. Era el momento en que los cuerpos ni siquiera son conscientes que un día claudican. Cada segundo me preguntaba si podía besarla. Ella hablaba con sus ojos grandes y sinceros. A veces sentía que podía desplomarme.”

Las cosas más importantes son las más difíciles de contar. Y esta novela te empapa y te sacude para devolverte a aquellos años confusos, emocionantes y aquellas noches tibias de las que nunca ha estado a la altura el resto de nuestra vida.
Y me ha hecho sentir nostalgia del papel y deseo de tocarla con mis manos (lo digo porque sólo he localizado la versión digital, editada por Literaturas Com Libros)

Cursum Perficio me parece una de las novelas más recomendables y prometedoras que he leído en los últimos tiempos. Es tierna y dura, emocionante y hermosa. Incluso en su salto final. Una novela corta, que no termina con la última página.

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