Autor: holdensalinger14

Lector, crítico literario, genio

El Jilguero Donna Tartt

“El jilguero”…El regreso de Donna Tartt

Hace algunos años, cuando se editó, “El secreto” precedido de un halo de insólito misterio y extraordinarias expectativas, todo el mundo en el mundillo editorial tuvo l a impresión de que estábamos ante una escritora que marcaría una época. Ahora, casi 20 años después, el hilo de misterio que rodea a Donna Tartt sigue resultando estimulante, pero, quizá, tan altas expectativas no hayan sido completamente satisfechas.

Tengo opiniones encontradas respecto a El Jilguero, al igual que las tuve respecto a “El secreto”. Por un lado, reconozco el mérito de su planteamiento, ambicioso, de literatura trascendente y ambiciosa. El dominio intelectual de su autora y su esfuerzo por construir situaciones y personajes ambiciosos, que huyan del tópico y buceén en las complejidades de la naturaleza humana.

El argumento de El jilguero, ya ha dejado de ser un misterio:
Como punto de arranque nos adentramos en una habitación de hotel en Ámsterdam, donde Theo Decker lleva más de una semana encerrado. Pese a su juventud, su historia es compleja y arranca 10 años antes cuando una mañana cuakquiera, Theo (entonces Theodore) y su madre se refugian de una tormenta en el museo Metropolitan de Nueva York. Esta casualidad trastocará para siempre sus vidas. Constituyendo el eje fundamental del argumento (el caprichoso destino) y el punto de partida de una historia compleja e intrigante que, a mi juicio, no termina de resultar redonda: Dejando a un lado sus 1.500 páginas de extensión, la novela no ha dejado de resultarme un punto premeditada, aunque, es cierto, que el ritmo del arranque y la trascendencia de una reflexión con la que todo ser humano puede empatizar:

«Me habrían ido mejor las cosas si ella hubiera vivido. Pero murió cuando yo todavía era un niño; y aunque todo lo que me ha sucedido desde entonces es mi culpa, al perder a mi madre perdí de vista cualquier punto de referencia que podría haberme conducido a un lugar más feliz, una vida más plena o agradable.»

Como punto de partida y argumento de peso, no creo que pueda reprochársele nada a esta reflexión, sin embargo, a partir de esa premisa la autora construye una biografía que en algunos puntos roza el cliché. Es ese exceso el que, a mi juicio, lastra la novela y le impide convertirse en una obra mayúscula y redonda. Sobre todo porque, hacia el segundo tercio, uno a veces tiene la sensación de que el argumento se alarga de forma artificiosa.

Sin embargo también existen virtudes notables. Para empezar Donna Tartt es una escritora enigmática. Y se nota. Es alguien que ha bebido la literatura y experimentado con sus posibilidades conceptuales. Y se nota. Es ambiciosa y culta y un punto distante. Alguien que ama la literatura, sin duda y todo ello se refleja en un estilo personal, elevado, interesante y, a ratos, brillante.

He hablado de la novela con un par de personas y ambas coinciden en que, de algún modo, Donna Tartt ha hecho un esfuerzo por elevar el Thriller argumental, en un ejercicio, en cierta medida parecido al que Paul Auster introdujo en sus primeras (y mucho más brillantes) novelas.

En cualquier caso, recomiendo El jilguero y creo que se encuentra entre los títulos más interesantes del año.Un libro imprescindible, por diversas razones, y una autora que, si en futuras novelas logra abstraerse de la necesidad preliminar de resultar brillante, estará en el camino de convertirse una escritora magnífica.

Cursum Perficio. Lo que era el amor

Esta novela arranca con una cita de Truman Capote
“Bueno, ¿Qué opinas?…_Pero era una pregunta que llevaba implícita la respuesta_ ¿Qué crees que será de nosotros?_
Supongo que cuando encuentras lo que siempre has deseado eso no es el principio de un comienzo, es el principio del fin”.

Y está construida bajo una doble premisa: La del amor como un sentimiento sublime y efímero, que desbanca el tiempo y puede trastocar para siempre una vida. Y la de la fragilidad de la vida y el caprichoso destino, que se manifiesta en las dos historias argumentales que se cruzan. Una pura y trémula, la otra violenta.

Es cierto que quizá haya cierta ingenuidad en ese concepto, pero el estilo, directo y honesto de la narración me recordaba algunos pasajes de Las vírgenes Suicidas (la genial novela de Jeffrey Eugenides)

La novela está partida en dos argumentos diferenciados. De un lado el crimen, que sirve de hilo argumental al arranque y desenlace del relato, y su investigación, que nos permite sumergirnos con crudeza en personajes descorazonadoramente humanos, ambiciosos y miserables. De otra, la relación entre un adolescente con cierto trastorno neurológico y la chica de la que se enamora.

Lo mejor que puedo decir de esta novela ( y también lo peor) es que resulta radicalmente corta. Por alguna razón parece como si su autora (a la que no conocía antes, pero seguiré la pista)  se precipitase hacia el desenlace. Personalmente en algún momento hubiera agradecido más detalles, más historia, más tempo narrativo, pero eso no impide que reconozca que la narración consiguió abrumarme. Hay algo en ella genuinamente honesto y sincero y está escrita con una prosa poderosa que, sin embargo, se muestra sencilla. Un estilo que maneja la frase corta y consigue transmitir sentimientos y escenas con precisión.
“El sol se escapaba entre las nubes y yo sudaba. Ella siempre sonreía. Caminábamos juntos por el camino de grava hasta la esquina y allí nos deteníamos. Era el momento en que los cuerpos ni siquiera son conscientes que un día claudican. Cada segundo me preguntaba si podía besarla. Ella hablaba con sus ojos grandes y sinceros. A veces sentía que podía desplomarme.”

Las cosas más importantes son las más difíciles de contar. Y esta novela te empapa y te sacude para devolverte a aquellos años confusos, emocionantes y aquellas noches tibias de las que nunca ha estado a la altura el resto de nuestra vida.
Y me ha hecho sentir nostalgia del papel y deseo de tocarla con mis manos (lo digo porque sólo he localizado la versión digital, editada por Literaturas Com Libros)

Cursum Perficio me parece una de las novelas más recomendables y prometedoras que he leído en los últimos tiempos. Es tierna y dura, emocionante y hermosa. Incluso en su salto final. Una novela corta, que no termina con la última página.

Alice Munro y los escritores presuntos

ImageEsta semana quiero recomendar Las lunas de Júpiter, uno de los muchos libros de relatos de la ganadora del Nobel, la canadiense Alice Munro. Podría destacar diversas cualidades para recomendar su lectura, pero me voy a quedar con la más importante: La señora Munro sabe escribir literatura. Esta cualidad tan aparentemente obvia en un escritor, me resulta tremendamente difícil de encontrar en la mayoría de los escritores actuales. Y me refiero aquí, sí, a autores y autoras, especialmente españoles, de los últimos años.
Las lunas de Júpiter es un viaje por la vida cotidiana de diversos personajes, la mayor parte de ellos mujeres de edad mediana o avanzada, que se enfrentan a los insondables abismos de la vida cotidiana. Mujeres solitarias, mujeres encorsetadas entre lazos familiares  y relaciones incompletas, mujeres cuya existencia sencilla esconde una realidad mucho más compleja y poliédrica. Pero no solo mujeres, también hombres, enredados en la confusión permanente de las relaciones sexuales o de su propia existencia. Casi cualquier tema cotidiano, de apariencia intrascendente  sirve de excusa para Munro para enraizar sus relatos: Un cumpleaños, una visita casual, un ensayo en la escuela, una enfermedad inesperada, y esa excusa inicial le sirve para ahondar en los temas que más profundamente afectan al ser humano: el sentido de la existencia, la complejidad de las relaciones amorosas y sexuales, las enrevesadas relaciones familiares, la educación religiosa y sus consecuencias…Y por encima de todo la complejidad del espíritu humano. Sus zozobras y altibajos.

El estilo de Munro es sencillo en apariencia, áspero a ratos, pero tremendamente condensado y preciso. Un estilo lento y detallista, en el que casi nada resulta casual. Esta es otra de sus cualidades, una capacidad descriptiva que va más allá del paisaje y ahonda en lo anímico. Especialmente recomendable me parecen 2 de los relatos: El pez negro y Las lunas de Júpiter, aunque, en general todo el libro  es cojonudamente bueno (quizá no memorable, pero sí altamente recomendable).

Y para dotar de sentido pleno el título de mi post: Munro y los escritores presuntos, de entre los muchos libros malos que he leído últimamente, destaco tres: De dos de ellos ya he hablado. El juego de Ripper de Isabel Allende, es sencillamente, un bochorno, y más para una autora, que, en su día, se proclamó heredera de Gabriel García Márquez y el realismo mágico y que escribió alguna novela notable, edulcorada, pero con retazos de buena literatura y que ha perpetrado un truño comercial, por mucho que quiera vendérnoslo como una parodia del thriller pseudo sexual actual.

Las otras dos (novelas) son de dos de esos autores españoles que uno se pregunta quién coño tienen detrás para conseguir promocionarse como se promocionan. Especialmente flagrante, es el caso de El paciente, de Juan Gómez Jurado, que es a la literatura lo que los Serrano al séptimo arte y sin embargo ha conseguido la atención de todos los medios “serios” El Cultural @elcultural, Qué leer “queleer poniendo de manifiesto que la exigencia literaria hace tiempo que se arrastra por los suelos en  nuestra patria. No está sola, eso está claro.

Y por último, pero no menos destacable, el caso, ya mencionado de Yo fui Johhny Thunders, de Carlos Zanón en el que, a base de dotarse de trascendencia a sí mismo y forzar paisajes, personajes y lenguaje, el autor (que imagino se cree una especie de John Fante, no me preguntéis por qué) consigue que amemos un poco menos  la “novela negra” y nos quede una extraña sensación de rubor al finalizar su novela.

En definitiva, como dijo Alvaro Colomer @AlvaroColomer, hace pocos días “Estoy harto de leer novelas basura” Busco un respiro ¡Por favor!

No es país para viejos, versus Johnny Thunders

Me gusta pensar que he desarrollado un olfato canino hacia la farsa literaria y eso es lo que he sentido leyendo la última novela de Carlos Zanón (que aún no he terminado) justo después de terminar otra obra maestra “No es país para viejos” de uno de los mejores escritores del siglo, Cormac McCarthy.

Ya había leído La Carretera y En la frontera, pero tenía pendiente ésta y puedo decir que este hombre es un genio. Un autor mayúsculo.

Diré que la novela es como un viaje a la frontera, violenta y poética al mismo tiempo y narra las historias entrelazadas de los tres personajes centrales (Llewelyn Moss, el ultra violento Chigurh y el sheriff  Bell) después del descubrimiento de un asunto de drogas en el condado de Terrel, Texas.

La novela narra la huída de los delincuentes  y su persecución por parte de la policía, pero su originalidad radica en la altura del estilo de su autor. En la hondura de los diálogos y en la capacidad del escritor de crear una atmósfera claustrofóbica, que nos atrapa y unos personajes originales, llenos de fuerza, que nos acompañan al terminar la novela. Y, entre todos ellos, el más memorable, en mi opinión,  es el Sheriff Bel, un veterano de la II Guerra Mundial, cuyas reflexiones dotan a la narración de un tempo extraordinario:

La gente cree saber lo que quiere, pero generalmente no es así. Yo siempre tuve suerte. Toda mi vida. De lo contrario no estaría aquí. He pasado muchos apuros. Pero el día que la vi salir de Kerr’s Mercantile y cruzar la calle y pasar por delante de mí y yo me llevé la mano al sobrero y ella casi me respondió con una sonrisa, ese fue el día más afortunado de todos.

Sólo ese párrafo merece la pena. Pero es que la novela está repleta de frases así, de una narración inteligente y densa.  De momentos crepusculares, intensos, llenos de poesía. Un festín en medio de un paisaje violento, de un mundo violento, terriblemente cercano, que no puede dejarte indiferente.

Y de ahí mi comparación inicial  con la novela de Zanón, “Yo fui Johnny Thunders” porque en esta última no se escatiman adjetivos, drogas, mambo y rock and roll. Pero donde McCarthy me ofrece verdad, calor y frontera, en Zanón encuentro un escritor que podría ser mejor si dejase de esforzarse en parecerlo. Pero como no he acabado el cuento, no diré más. Sólo que, por cuestiones (y prejuicios) propios, el nombre de Marisol, aún resuena en mi cabeza. Un nombre que es un poco una metáfora de la novela. Un eco discordante. La sensación de que hay algo impostado. Forzado y deliberadamente afectado en ella, que no resulta auténtico.

Así que aquí van 2 libros muy distintos. El primero es un relato para quien quiera sumergirse en una novela que resistirá el paso de los años, el segundo una historia entretenida, pero algo pretenciosa, que pasará con el tiempo

Saludos.

La decisión es vuestra

“Hermana mía mi amor”…Un crimen al que da miedo asomarse

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No hay nada mejor que estar leyendo una novela que consigue perturbarte. Esa sensación de no querer que acabe, de no poder dejar de leer. Me ha ocurrido con Hermana Mía, mi amor de Joyce Carol Oates. Ya me pareció extraordinaria, “La hija del sepulturero” y aunque soy de los que creo que las escritoras, en general, son mucho peores que los escritores, reconozco que hay algunas excepciones: Oates, Highsmith o Munro, de las últimas que he leído (todavía no he encontrado ninguna española. Si acaso, un poco Carmen Martín Gaite, pero no es comparable la calidad, en mi opinión) Oates es un genio y esta novela una sacudida en las tripas. Intrigante, emocionante y descorazonadora. Todo en ella es turbador.

No voy a destripar el argumento. No es el objetivo de este blog. Yo sólo sugiero novelas. Destrozo otras y dejo al criterio del que lo lea qué hacer con esa información. Sí diré que la novela arranca con un grito y que todavía no logro quitarme los personajes de la cabeza.

Jon Benet Ramsey, Miss Princesita del Hielo de Nueva Jersey,  patinadora en concursos locales y su hermano Skyller. Con el que resulta complicado no sentirse identificado. Unos padres tan vacíos y superficiales como la mayoría de la gente que conozco. Preocupados del dinero, la fama y la apariencia y un crimen truculento. Absolutamente predecible, pero no por eso menos inquietante.

La novela es inquietante por muchos motivos. En la misma situación que Skyller, su protagonista y narrador, creo que me resultaría sencillo dejarme arrastrar por ese resentimiento fraternal  ante tanto esplendor impostado. No deja de ser un tío normal y defectuoso, como todos, mortificado por una ausencia total de protagonismo familiar.

Pero es que además, la novela contiene frases y momentos inolvidables. Párrafos enteros que te dejan sin aliento y te obligan a releerlos para asimilar su perfección.

Para definirla más certeramente diré que esta novela es justo lo contrario a, por ejemplo “Tiempo entre Costuras” (Sí, me arrepiento de haber perdido el tiempo con  la “novela” de María Dueñas. Un refrito “sentimentaloide” y predecible, escrito por una alumna de colegio de monjas un poco salida, pero no lo suficiente para mancharse con la realidad de la vida, llena de tópicos y plana como el suelo de mi casa).

“Hermana mía, mi amor” es un relato casi de diez.Para ser redondo creo que le falta algo de claridad en el tercio final.Todos sus capítulos te envuelven en una mezcla de intriga turbadora y terminas entendiendo que la víctima es el reflejo de una sociedad enferma, que no puede salir indemne de sus actos. Lo que ocurre, o lo que suponemos que ocurre, es violento y turbador y al mismo tiempo, predecible.

Así que termino con una frase que me parece que resume el espíritu de la novela.

¿Y cuál es el día más feliz e tu vida, Skiller?
Todavía lo estoy esperando

Pura literatura, Nada que añadir

¿La Literatura? Mal, gracias

He intentado comenzar este blog siendo optimista, hasta que he ojeado la lista de los 10 libros más leídos en España y en las 6 primeras encuentro esto:

•    ‘Cincuenta sombras de Grey’
•    ‘Infierno’ de Dan Brown
•    ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’.
•    ‘Cincuenta sombras más oscuras’
•    ‘Cincuenta sombras liberadas’

Salvando la convencional y premeditada, aunque entretenida, novela de Joël Dicker, el resto de engendros de la lista no llegan a la categoría de novela, ni de pasquín literario. Son basura sencillamente y levantan la alarma sobre un tema que me lleva preocupando y me ha motivado a escribir este blog: En España la gente no lee, eso ya se daba por sentado. Pero hay algo mucho peor: Los que los que lo hacen, esos que responden “sí” muy orgullos@s a la cuestión de si han leído un libro en el último año, engullen tal basura que ya resulta imposible dejar un resquicio a la esperanza. Así que mi voluntad en este blog es sencilla: Por un lado descuartizar los bodrios literarios que las editoriales difunden para mantener a la plebe (ya de por si limitada) en niveles de raciocinio nulos. La segunda; rescatar novelas, ensayos y poemarios que valgan la pena. De esos que se ven desterrados a editoriales independientes o andan descatalogados, o ya sencillamente, nadie tiene en cuenta. Este objetivo me llevará, sin genero de duda a tener un listado de 0 seguidores. Me la suda.

El mero placer de poner a cada uno en su sitio me compensa.

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Aquí se habla de literatura.

Próximo post: Dueñas y otros secuaces versus Fante y otras piezas exquisitas.

Saludos